La vida es un tesoro invaluable, pero en un país donde la violencia y la inseguridad no dan tregua, hay quienes deciden ponerle precio a lo que no tiene precio: la existencia misma. Esa fue la tragedia de Jesús Hernández Romero, un voluntario de la Defensa Civil que dedicó sus días a salvar a otros y que terminó perdiendo la vida por apenas 33 mil pesos. Jesús fue un milagro para su familia, un hombre de servicio que encontró sentido en ayudar. Pero la inseguridad lo convirtió en víctima.
